Empezar con la finanzas de una empresa

Antes de empezar cualquier proyecto, hay que tener bien claro qué se quiere y estudiar bien el objetivo. En el caso de las finanzas de una empresa, para llevarlas correctamente y que estas supongan ganancias y no pérdidas, hay que tener bien claro qué son las finanzas corporativas, o sea, de empresas, y cómo han de funcionar.

El fin supremo de las finanzas corporativas es maximizar el valor del accionista. A pesar de considerarse en primera instancia un área distinta de la gestión financiera, que se encarga de las decisiones financieras de todas las empresas, no solo de las corporaciones, la base de ambos campos y los conceptos fundamentales son similares.

Esta disciplina – las finanzas corporativas- puede fraccionarse en decisiones y técnicas de largo y corto plazo. Las decisiones de inversión en capital son elecciones a largo plazo, y se centran en los proyectos que han de recibir financiamiento, en la financiación o no de una inversión con fondos propios o mediante la deuda, así como en el pago o no de dividendos a los accionistas.

Las decisiones a corto plazo, por su parte, atienden el equilibrio a corto plazo de activos y pasivos. El propósito en este caso está relacionado, entre otros aspectos, con la gestión del efectivo y la financiación de corto plazo.

Para poner en orden las finanzas de una empresa se recomienda consultar a un banquero de inversión, quien cuenta con los conocimientos y habilidades para evaluar las necesidades financieras de una empresa y levantar el tipo de capital que se requiere para satisfacer dichas necesidades.

Muchos son los conceptos que hay que dominar para entender bien las finanzas de las empresas. Algunos de los más importantes son los siguientes:

-El dilema entre el riesgo y el beneficio: Mientras más rentabilidad espera un inversionista, más riesgo corre. A los inversores no les place el riesgo, lo que significa que cuando se ven en una situación límite, buscan maximizar el rendimiento.

-El valor del dinero en el tiempo: Es mejor contar con una cantidad de dinero en el momento presente, que con la misma en el futuro. Al dueño de un recurso financiero se ha de pagar para que prescinda de ese recurso.

-El dilema entre la liquidez y la necesidad de invertir: El dinero en efectivo es necesario para el trabajo diario, pero ello conlleva sacrificar mayores inversiones.

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