¿Que nos gustaría hacer realmente en la intimidad?

Una gran parte de la sociedad morirá sin haber hecho muchas de las cosas que realmente desearía. Ya sea por una cuestión económica o por una cuestión moral,  el ser humano tiene muchos sueños inalcanzables y eso provoca cierta frustración que no les permite ser completamente felices.

Hoy queremos hablar concretamente de esos pensamientos que permanecen ocultos en nuestra mente y que son perfectamente realizables puesto que no requieren de una inversión y me estoy refiriendo a las fantasías sexuales.

¿Cuántos de los que estáis leyendo este artículo consumís películas porno habitualmente?, seguro que la mayoría y eso no tiene nada de malo puesto que todos necesitamos una vía de escape, pero desgraciadamente ya sea porque nos reprimimos o porque nuestra pareja no está en sintonía con nosotros, no llegamos a poner en práctica casi nada de lo que desearíamos en realidad.

Lo que más nos llama la atención es el sexo duro en todas sus vertientes y a los que somos más puritanos nos choca mucho ver determinadas escenas de porno duro, aunque esto no quiere decir que no nos exciten, solo que necesitamos comprenderlas y ponerlas en práctica para comprobar si en realidad es tan maravilloso como parece o por el contrario es traumático.

Muchas mujeres confiesan sentirse atraídas por las violaciones simuladas, fantasean con la idea de que un hombre fornido -preferentemente con uniforme- al que no conocen de nada les hacen el amor durante toda la noche y ellas intentan resistirse, pese a que en el fondo lo están deseando.

También el sexo bondage atrae tanto al hombre como a la mujer, siendo una práctica erótica que se basa en la inmovilización de una persona (concretamente la parte sumisa), mientras la otra hace con su cuerpo lo que le apetezca; le quema con velas, le atiza en el trasero hasta dejárselo colorado, le pellizca los pechos, amordaza su boca y un largo etcétera.

Lo que se resume de todo esto es que en el fondo nos gusta ser dominados y que bajo esa apariencia de personas fuertes y dominantes que queremos dar la mayoría del tiempo, se camufla una sumisión que nos produce una fuerte excitación.

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