La emprendedoría no olvida los viejos tabús

La emprendedoría no olvida los viejos tabús

Durante la larga crisis que ha azotado (y azota) España y prácticamente toda Europa, los políticos se han llenado la boca, cada vez que han podido, para hablar de la emprendedoría (palabra que por cierto aún no ha incorporado la RAE).

Aunque ser emprendedor está de moda, no vemos con los mismos ojos a la  al mecánico que abrió un taller, a la señora de compañía que abrió su propia agencia de escorts de lujo. Sí, lo importante es trabajar, aunque dependiendo del trabajo posiblemente serás más aceptado socialmente si estás aguantando estoicamente en la cola del paro antes que meterte en servicios relacionados con sexo de folladas fuertes.

¿Por qué ha tenido que montar un negocio sexual mi hija? Fácil! Porque seguramente la hija ha visto que las necesidades básicas de las personas son aquellas que prácticamente nunca pasan crisis, y como la alimentación y los supermercados ya están muy explotados, lo mejor es tirar hacia el sexo, un sector que siempre trabaja, que es necesario y que por cierto, no tiene nada de deshonroso.

Barcelona, la ciudad española con más turismo, es también una de las ciudades con más prostitución de lujo (escorts) tiene. Es aquí, aprovechando el tirón de los turistas hacia la ciudad condal, donde más negocios relacionados con las escorts se han creado, desde portales web, a agencias como tradicionalmente ha habido siempre.

Pero no únicamente las agencias de escorts sacan beneficio de sus servicios: Los hoteles de Barcelona ven como se multiplica de forma impresionante el alquiler de habitaciones por apenas unas horas (pagando obviamente una noche entera en una ciudad como Barcelona, que no es precisamente barata). Los taxis conducen por BCN transportando a las chicas contratadas, las salas de fiestas y bares se benefician de caras consumiciones para poder conquistar a la chica de compañía… ¿Diremos entonces que las agencias de compañía de lujo son indeseables?

Seguramente nadie tiene nada en contra de que el hotelero barcelonés acepte alquilar una habitación por unas horas a una pareja sospechosa de no casarse en unos meses. Nadie pondrá en duda al camarero de cualquier de los clubs de moda de Barcelona por servir una cara copa de cava a una chica guapísima con pinta de escort. Obviamente nadie pensará mal del taxista… Y aunque todos ellos se lucren de un negocio que ha existido siempre y que ellos saben que existe, sólo miraremos mal a la chica, esta prostituta de lujo.

Dejemos los tabús fuera del terreno de juego, porque en esta vida y en estos tiempos, la gente se gana el dinero no como quiere, si no como buenamente puede.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *