Nanoarte: átomos y bits

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Alejandro Sacristán
29.11.2010

La Nanotecnología es la ciencia y tecnología que estudia y manipula la materia a nivel atómico y molecular, produciendo estructuras, dispositivos y sistemas con nuevas propiedades. El Arte digital se ha topado con ella.

Según indica Juan Antonio Lleó, compositor, artista digital y experto en Nanoarte “cabe señalar el hecho de que el acercamiento entre la Nanotecnología y el arte está produciéndose tanto por parte de artistas, como por parte de científicos. La Nanotecnología es joven, y, por ello, las manifestaciones de su relación con el arte son aún bastante cercanas”.

El nanomundo se desarrolla en los límites de la materia que se encuentran entre los 100 nanómetros y 1 nanómetro. En este rango encontramos desde los organismos vivos más pequeños, como los virus, hasta la frontera que suponen los átomos en sí. Los microscopios, genéricamente llamados de proximidad (SPM), son usados no sólo para estudiar el nanomundo, sino para modificarlo mediante diversas técnicas, desde la Nanolitografía, similar a las utilizadas en la fabricación de los chips, a la alteración de la materia átomo a átomo.

La Nanotecnología tiene la gran ventaja de que es multidisciplinar, vinculando la Física, la Química, la Biología, la Ciencia de materiales, las tecnologías de la información, las ingenierías, la Medicina, etc. Más aún, se observa una convergencia tecnológica  específica y que será enormemente fructífera entre la Nanotecnología y  las tecnologías de la información, la Nano Info, objeto de especial preocupación de los artistas digitales, que investigan la manera hacer tangible ese nanomundo, entenderlo, visualizarlo, y prevenirnos de los cambios, amenazas y oportunidades que trae consigo. 

La muy destacada exposición “NANO” Exhibit de 2003 en los inicios del siglo XXI, en Los Angeles  County Museum of Art, quizás sea la primera referencia exhaustiva del Nanoarte y de la sinergia de artistas y científicos en este ámbito, aunque éste ya fuera un tema examinado en profundidad en el pasado siglo, de manera muy relevante en 1992 en Linz, con el festival ENDO y NANO de Ars Electronica y la presencia estelar del discutido visionario y divulgador de la Nanotecnología Eric Drexler.

En Nanoarte una referencia obligada por su labor pionera es el artista Cris Orfescu que estuvo presente en España con su exposición “Piense en pequeño, sueñe en grande”, realizada en la Universidad de Oviedo, en el marco de los Premios Príncipe de Asturias de octubre de 2008. Más interesante es la colaboración de la artista digital Victoria Vesna con el nanocientífico James Gimzewski en Zero@wavefunction o la instalación NanoScape de Christa Sommerer & Laurent Mignonneau: una escultura interactiva invisible. Esta nanoescultura es invisible a los ojos del espectador, al igual que el nanomundo. NanoScape trata de hacer el nanomundo intuitivamente accesible a través del tacto.

Christa Sommerer & Laurent Mignonneau en NanoScape
 
Mediante un interfaz inalámbrico se maneja una fuerza magnética de retroalimentación que permite a los usuarios “tocar” nanopartículas invisibles, creando una escultura invisible, que con cada interacción de los usuarios modifica su forma y propiedades.
 
Como afirman los artistas “nuestra tecnología produce una experiencia en la que los usuarios a través de NanoScape se forman una imagen mental de una escultura invisible y su invisibilidad emerge. La forma de la escultura se ve reforzada por la propia imaginación de los usuarios y sus expectativas, la imagen mental del usuario se convierte en realidad en un componente principal de la obra de arte: la obra va más allá de lo real, lo ficticio, lo imaginario y lo virtual y llega en una esfera puramente mental”.  La escultura invisible también tiene en cuenta las fuerzas provocadas por otros usuarios en la interacción múltiple. Un modelo calcula el modo en que influye la interacción simultánea colectiva.
 
En términos de arte interactivo y diseño de interfaz NanoScape trata de empujar los límites de lo conocido y establecido. Su objetivo es mostrar cómo la interacción es omnipresente y se encuentra en todas las escalas: subatómicas, atómicas, microscópica, macroscópica, e incluso en el plano social y político, la interacción de por sí es la fuerza motriz de cualquier actividad productiva y el progreso.

También plantea que la búsqueda de la precisión, de la respuesta exacta en tiempo real,  en el plano de lo interactivo, no siempre sea el objetivo a alcanzar, el objetivo deseable ni sea incluso alcanzable. La incertidumbre y la subjetividad reinan con fuerza en el territorio de lo humano, y también en el nanomundo.

El encuentro de las llamadas “dos culturas” por C.P. Snow, el camino del acercamiento e integración de la cultura científica y tecnológica y las humanidades, se ve favorecido por la colaboración en un terreno común como es el Nanoarte.

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