El cambio que llega con los pagos móviles
En unos años, pagar mediante el móvil se puede convertir en algo cotidiano para muchos usuarios. Aparte de los cambios en las costumbres a nivel social, este salto constituye una fuente de oportunidades para empresas y autónomos situados en algunos de los eslabones de la cadena de pago.
En este contexto, Google ha presentado recientemente su sistema de pago vía móvil destinado a Android. Basada en tecnología NFC (Near Field Communication), esta propuesta permitirá realizar transacciones financieras sencillamente acercando el terminal móvil a un dispositivo receptor perteneciente a un comercio, al estilo de una tarjeta de crédito.
Ha sido bautizado como Google Wallet y la compañía lo ha asociado con otra plataforma: Google Offers, basada en ofertas locales y focalizadas en el usuario. De esta forma, el gigante de Internet establece un vínculo claro entre los pagos por móvil y oportunidades que pueden interesar al usuario. La publicidad también se podría ver afectada por esta nueva opción, siendo más agresiva y orientada, teniendo en cuenta que la capacidad de pagar está en el propio terminal.
Reinventarse para lograr oportunidades
En la cadena de pago intervienen varios agentes desde que se da la orden de transferir un dinero hasta que éste llega a su receptor final. Y todos ellos disponen de una gran oportunidad para introducirse con fuerza en este incipiente sector.
Por un lado, las entidades financieras e intermediarios en el pago deberán adaptar su tecnología para hacerla compatible con el NFC y con los diferentes sistemas que acuñen las plataformas móviles.
En el caso de Google Wallet, la compañía se ha asociado con Visa y MasterCard, así como con Citigroup, pero este sistema no será el único. Por ejemplo, RIM está preparando su propio método de pago para BlackBerry y Apple también tiene planes para incluir alguna opción similar en sus próximos lanzamientos. Aún se desconoce a qué organizaciones estarán ligados estos otros sistemas operativos móviles, pero no cabe duda de que las que ofrezcan mayores facilidades tendrán las de ganar.
Las operadoras son otra de las partes importantes, ya que la transacción se producirá dentro de sus redes. Los acuerdos con este tipo de agentes son determinantes para un buen funcionamiento de los sistemas. En España las tres grandes ya han acordado una estandarización para los pagos vía móvil.
La adaptación que tienen que llevar a cabo los fabricantesde hardware también será destacable. Desde ahora deberán trabajar codo con codo con los desarrolladores para adaptar la parte física del teléfono, que deberá incorporar la capacidad de leer etiquetas NFC, a un software que lleve a cabo la labor de identificación y dé la orden para poner en marcha la transacción.
Los comercios tienen ante sí la disyuntiva de instalar un sistema que con toda seguridad al principio tendrá un precio alto o esperar la evolución del mercado y cuando la necesidad ya sea real, es decir, cuando exista un buen número de usuarios que demanden pagar con el móvil, sumarse a la iniciativa.
Cada empresa, proveedor de servicios o vendedor tiene un cliente distinto, así que todas deberán analizar las ventajas que les reportaría una adopción temprana del sistema de pago por móvil.
Un caso de adopción temprana estaría en los autobuses de Madrid, donde está previsto implantar el pago por móvil, con todas las comodidades que ello conlleva para viajeros y conductores.



