Iuris.doc | Hace 1 año
15.12.2010
Más cerca de la patente comunitaria única
Por: La Catedral Innova
Durante el Consejo de Competitividad de la Comisión Europea celebrado el pasado 10 de diciembre, once estados miembros declararon estar a favor de trabajar para poner en práctica la patente comunitaria por el procedimiento de "cooperación reforzada", que permite que nueve o más países avancen respecto a una cuestión obstaculizada por un número reducido de estados miembros.
Esta situación podría significar que en el futuro el coste de una patente comunitaria sea hasta diez veces menor, de manera que la obtención de una patente en Europa tendrá un coste competitivo y comparable al de Estados Unidos y Japón. Todo esto redundaría en un incremento de la competitividad de la industria de la Unión Europea.
Sin embargo, España e Italia abogan por alcanzar una unanimidad para dar luz verde a este asunto. Con este fin, ambos países han enviado una carta al Consejo y la Comisión afirmando que la cuestión de la patente no se ajusta a los requisitos del procedimiento de cooperación reforzada, esgrimiendo el siguiente argumento: "El mecanismo de la cooperación reforzada sólo debe aplicarse como último recurso, un requisito incumplido en lo referente a las negociaciones en torno al régimen lingüístico de la patente". En su opinión, la importancia de esta cuestión para la competitividad europea "bien merece el esfuerzo adicional necesario para alcanzar la unanimidad deseada".
Así pues, solicitan al Consejo de la Unión Europea que se plantee la necesidad de prolongar las negociaciones con el fin de llegar a un acuerdo entre todos los estados miembros con respecto al régimen lingüístico de la Patente de la Unión Europea.
Es preciso recordar que la idea de crear una patente única comunitaria se planteó por primera vez en 1949. Sin embargo, hasta ahora ha sido imposible que los estados miembros llegaran a un consenso acerca de esta cuestión.
Según el Tratado de Lisboa, la cooperación reforzada sólo puede emplearse como "último recurso, cuando se haya llegado a la conclusión de que los objetivos perseguidos por dicha cooperación no pueden ser alcanzados en un plazo razonable por la Unión en su conjunto, y a condición de que participen en ella al menos nueve estados miembros".
Los once países interesados en recurrir a la cooperación reforzada en la cuestión de la patente única son Dinamarca, Alemania, Estonia, Francia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Reino Unido. Otros países podrán adherirse al sistema más adelante si así lo desean.
La Comisión Europea debe ahora determinar si la petición de cooperación reforzada es válida. Y una vez que las propuestas legislativas estén sobre la mesa, se seguirán los procedimientos legislativos normales de la UE.
Esta situación podría significar que en el futuro el coste de una patente comunitaria sea hasta diez veces menor, de manera que la obtención de una patente en Europa tendrá un coste competitivo y comparable al de Estados Unidos y Japón. Todo esto redundaría en un incremento de la competitividad de la industria de la Unión Europea.

Sin embargo, España e Italia abogan por alcanzar una unanimidad para dar luz verde a este asunto. Con este fin, ambos países han enviado una carta al Consejo y la Comisión afirmando que la cuestión de la patente no se ajusta a los requisitos del procedimiento de cooperación reforzada, esgrimiendo el siguiente argumento: "El mecanismo de la cooperación reforzada sólo debe aplicarse como último recurso, un requisito incumplido en lo referente a las negociaciones en torno al régimen lingüístico de la patente". En su opinión, la importancia de esta cuestión para la competitividad europea "bien merece el esfuerzo adicional necesario para alcanzar la unanimidad deseada".
Así pues, solicitan al Consejo de la Unión Europea que se plantee la necesidad de prolongar las negociaciones con el fin de llegar a un acuerdo entre todos los estados miembros con respecto al régimen lingüístico de la Patente de la Unión Europea.
Es preciso recordar que la idea de crear una patente única comunitaria se planteó por primera vez en 1949. Sin embargo, hasta ahora ha sido imposible que los estados miembros llegaran a un consenso acerca de esta cuestión.
Según el Tratado de Lisboa, la cooperación reforzada sólo puede emplearse como "último recurso, cuando se haya llegado a la conclusión de que los objetivos perseguidos por dicha cooperación no pueden ser alcanzados en un plazo razonable por la Unión en su conjunto, y a condición de que participen en ella al menos nueve estados miembros".
Los once países interesados en recurrir a la cooperación reforzada en la cuestión de la patente única son Dinamarca, Alemania, Estonia, Francia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Reino Unido. Otros países podrán adherirse al sistema más adelante si así lo desean.
La Comisión Europea debe ahora determinar si la petición de cooperación reforzada es válida. Y una vez que las propuestas legislativas estén sobre la mesa, se seguirán los procedimientos legislativos normales de la UE.
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