Innovacion_tecnologica
01.06.2010

Open innovation: el mercado es de todos

Por: Iuris.doc

En tiempos de crisis, hay que abrir la puerta a nuevos paradigmas. Y el de la open innovation, término acuñado por Henry Chesbrough en 2003, es uno de los que pisan con fuerza. Se trata de diluir las fronteras entre la empresa y su entorno para crear sinergias basadas en la innovación y la tecnología.

Caleidoscopio_1_butllet
En este artículo
- El concepto de 'open innovation' diluye las fronteras entre la empresa y su entorno.
- Se trata de colaborar para buscar, desarrollar y comercializar nuevas ideas.
- El primer usuario de una nueva tecnología es, también, el primer innovador.

Efectivamente, el modelo económico y productivo ha sufrido grandes transformaciones en las últimas décadas. Actualmente es imposible pensar en la empresa como una entidad cerrada y autosuficiente que controla con mano de hierro la idea, su desarrollo y producción y su comercialización final en el mercado. Se trata de un modelo agotado y superado por los nuevos tiempos.

A favor de las sinergias

El control absoluto y el hermetismo del pasado no son la mejor opción en el contexto actual, marcado por la libre circulación de ideas y conocimiento. Parece más razonable apostar por un modelo conectado que puede ayudar a recortar gastos a la vez que incentiva nuevas ideas.

Tal como reza el dicho, “dos cabezas piensan más que una”. Y ésta es, precisamente, la base de la open innovation. Chesbrough resume así sus “tres mandamientos”: las empresas han de incorporar ideas y tecnologías externas; deben permitir que las tecnologías propias que no se usen salgan al exterior; y, por último, tienen que definir un modelo que identificará qué incorporar y qué “liberar”.

Para Jeneanne Rae, consultora experta en innovación, colaborar con otros para buscar, desarrollar y comercializar nuevas ideas supone ventajas innegables: se reduce el riesgo, se elevan los niveles de conocimiento aplicado y se acelera el lanzamiento de los proyectos al mercado.

Nuevos actores

En este nuevo escenario, la innovación no se restringe únicamente al producto, sino que va más allá y propone una auténtica revolución en el modelo de negocio. Y los actores implicados en este proceso ya no se limitan al dúo productor-cliente. Universidades, centros de investigación y la totalidad de la sociedad civil deben asumir su parte de protagonismo. También el cliente tiene un papel decisivo en el proceso de innovación. El primer usuario de una nueva tecnología es, también, el primer innovador.

La open innovation nos sitúa en un nuevo escenario para crecer en los malos -y en los buenos- tiempos. Un escenario que identifica nuevas formas de hacer negocio y abre multitud de caminos.

 

Imagen: CC Vermin Inc.

En tiempos de crisis, hay que abrir la puerta a nuevos paradigmas. Y el de la open innovation, término acuñado por Henry Chesbrough en 2003, es uno de los que pisan con fuerza. Se trata de diluir las fronteras entre la empresa y su entorno para crear sinergias basadas en la innovación y la tecnología.

Caleidoscopio_1_butllet
En este artículo
- El concepto de 'open innovation' diluye las fronteras entre la empresa y su entorno.
- Se trata de colaborar para buscar, desarrollar y comercializar nuevas ideas.
- El primer usuario de una nueva tecnología es, también, el primer innovador.

Efectivamente, el modelo económico y productivo ha sufrido grandes transformaciones en las últimas décadas. Actualmente es imposible pensar en la empresa como una entidad cerrada y autosuficiente que controla con mano de hierro la idea, su desarrollo y producción y su comercialización final en el mercado. Se trata de un modelo agotado y superado por los nuevos tiempos.

A favor de las sinergias

El control absoluto y el hermetismo del pasado no son la mejor opción en el contexto actual, marcado por la libre circulación de ideas y conocimiento. Parece más razonable apostar por un modelo conectado que puede ayudar a recortar gastos a la vez que incentiva nuevas ideas.

Tal como reza el dicho, “dos cabezas piensan más que una”. Y ésta es, precisamente, la base de la open innovation. Chesbrough resume así sus “tres mandamientos”: las empresas han de incorporar ideas y tecnologías externas; deben permitir que las tecnologías propias que no se usen salgan al exterior; y, por último, tienen que definir un modelo que identificará qué incorporar y qué “liberar”.

Para Jeneanne Rae, consultora experta en innovación, colaborar con otros para buscar, desarrollar y comercializar nuevas ideas supone ventajas innegables: se reduce el riesgo, se elevan los niveles de conocimiento aplicado y se acelera el lanzamiento de los proyectos al mercado.

Nuevos actores

En este nuevo escenario, la innovación no se restringe únicamente al producto, sino que va más allá y propone una auténtica revolución en el modelo de negocio. Y los actores implicados en este proceso ya no se limitan al dúo productor-cliente. Universidades, centros de investigación y la totalidad de la sociedad civil deben asumir su parte de protagonismo. También el cliente tiene un papel decisivo en el proceso de innovación. El primer usuario de una nueva tecnología es, también, el primer innovador.

La open innovation nos sitúa en un nuevo escenario para crecer en los malos -y en los buenos- tiempos. Un escenario que identifica nuevas formas de hacer negocio y abre multitud de caminos.

 

Imagen: CC Vermin Inc.

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