El complejo de Edipo llevado al extremo

Es relativamente normal que en un momento determinado de nuestra vida sintamos una cierta atracción hacia nuestras madres. Sigmund Freud llamó a esta fase “Complejo de Edipo”, basado en la versión teatral que hizo Sófocles “La tragedia del Rey Edipo” y que termina arrancándose los ojos porque no soportaba la humillación haber cometido incesto con su madre sin ser consciente de ello.

Desde hace siglos en ciertas culturas las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia son algo normal. La mayoría de estas relaciones son entre parientes de segundo grado como pueden ser primos o tíos y sobrinas y es una forma de conservar la genética o estirpe de la familia.

En la actualidad las personas incestuosas siguen siendo un estigma para la sociedad y este tipo de relaciones se pueden dar no solo entre la juventud, también las personas maduras pueden sentir ese deseo irrefrenable de tener sexo con sus hijos o con sus propios hermanos. Hay muchas historias de padres o madres que han visto a sus hijos 20 años después de darlos en adopción y han comenzado un romance que ha producido un rechazo social y familiar total.

La verdad es que se hace difícil digerir estos comportamientos, pero hay que entender que esto va más allá de la razón y supuestamente influyen ciertas respuestas químicas en nuestro cerebro que son incontrolables, por lo tanto no se puede achacar toda la culpa a quienes lo cometen porque no son del todo conscientes de lo que están haciendo.

Es muy complicado que en sociedades modernas se admitan los incestos, prácticamente la gente considera que por ejemplo las mujeres que se acuestan con sus hijos son unas putas y que lo que les mueve es únicamente la cuestión sexual, pero en este sentido deberíamos ser más tolerantes y sobretodo estar más informados, el desconocimiento respecto a este tema es lo que nos produce el rechazo y no deberíamos juzgar a nadie antes de tiempo.

En cualquier caso cada uno es libre de hacer lo que quiera con su vida siempre que esté dentro de la legalidad y no haga daño a nadie, así que practiquemos un poco más la empatía y dejemos que cada uno sea feliz como le apetezca.

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